Avellana

La avellana crece en forma de racimos en los avellanos en las zonas templadas de todo el mundo. Este fruto pertenece a la familia de los árboles Betulaceae.

La avellana es uno de los cultivos los más antiguos del mundo, se considera que proviene de Asia antes de haber sido exportada a Europa. Fueron llevadas a Estados-Unidos por los Europeos en los años 1850. Hoy en día, los principales países productores de avellanas son Turquía, Italia, España y Estados-Unidos.

Lípidos

Las avellanas son excepcionalmente ricas en lípidos. Esos lípidos presentan la originalidad de estar compuestos en su mayoría de ácidos grasos insaturados, particularmente de monoinsaturados (76% de la grasa total).

Fibras

La avellana es abundante en fibras (6,5 g por cada 100g), mayoritariamente soluble. Este contenido en fibra (sobre todo soluble) ayuda a mejorar la intestinal.

Proteínas

Las avellanas aportan una cantidad elevada de proteínas: entre 8% y 14%.

Minerales

Contenido destacable en minerales (2 a2,6 g por 100 g): potasio, fósforo (290 mg), magnesio (163 mg), calcio y oligoelementos: hierro (4,7), el zinc (2,4-3,0 mg) cobre (0,21-0,31 mg) y selenio.

Vitaminas

Como la almendra, la avellana presenta un perfil vitamínico único, dominado por la vitamina E, extremadamente abundante en los frutos oleaginosos (hasta 21 mg) ya que suele  acompañar a los ácidos grasos insaturados. Se encuentran también importantes cantidades de vitamina B (desde 2 hasta 10 vez más que en frutos frescos).

Fuente de energía

El aporte energético es particularmente elevado (del 80% cual proviene de los lípidos): 385 kcalorias / 1,605 kJulios por 100g de avellana.