Castaña

La castaña pertenece a la misma familia que el roble y que el haya. Las cuatro especies principales son generalmente conocidas como las castañas Europeas, Chinas, Japonesas y Americanas.

Grasas insaturadas

Dos tercios de los lípidos de la castaña están constituidos por ácidos grasos insaturadas y de ellos, la mitad son mono-insaturados (acido oleico) y la otra mitad son poliinsaturados (acido linoleico).

Hidratos de carbono

La castaña destaca como alimento especialmente rico en hidratos de carbono de asimilación lenta, lo que la convierte en una gran fuente de energía. La composición de los hidratos de carbono de la castaña es original: 2/3 de almidón y 1/3 de sacarosa. Contiene también una pequeña cantidad de dextrinas (glúcidos complejos) y de trazas de fructosa, de glucosa y de rafinosa, un azúcar habitual presente en los granos.

Fibras

Las fibras alcanzan un valor de 5 g por cada 100 g; esta cantidad de fibras hace de la castaña un producto con un índice glucemico reducido.

Minerales

El aporte total en minerales supera los 1,2 g por cada 100 g. Su contenido en potasio convierte a la castaña en un excelente alimento de recarga potásica para nuestro organismo. Destaca también su tasa contenido de magnesio y, en menor medida, de calcio y hierro. También es notable la presencia de numerosos oligoelementos como el manganeso, el cobre, el zinc, el selenio y el yodo.

Vitaminas

La composición vitamínica de la castaña  recuerda a la de otros alimentos vegetales como los tubérculos. Destaca especialmente la presencia de numerosas vitaminas del grupo B en la castaña, en particular la B1, B2, B3, B5 y B9. Su contenido en vitamina C varia de 50 mg por cada 100 g de castañas una vez recolectada, hasta 25 a 30 mg una vez procesada.